Hasta ahora creía que los momentos importantes lo parecían, que eran ruidosos como truenos. No siempre es así, a veces una tontería, un suceso absolutamente normal, supone un antes y un después. Para mal o para bien, eso se sabe más tarde, cuando la vida se ha convertido en una montaña que no puede deshacerse.
No hay comentarios:
Publicar un comentario